TERCERA ESTACIÓN
Jesús es condenado por el Sanedrín
V/.Te adoramos Cristo y te bendecimos.
R/.Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Del Evangelio según San Marcos. 14, 55. 60-62. 64
Los sumos sacerdotes y todo el Sanedrín andaban buscando contra Jesús un testimonio para darle muerte; pero no lo encontraban. Entonces, se levantó el Sumo Sacerdote y poniéndose en medio, preguntó a Jesús: “¿Eres tú el Cristo, el Hijo del Dios bendito?” Y dijo Jesús: “Sí, yo soy”. Todos juzgaron que era reo de muerte.
ORACIÓN
Jesús, basta que tú digas “Yo soy”,
para que acudamos a ti.
En las prisiones hombres y mujeres te suplican.
Velan y ruegan en la noche.
Nos enseñan el aire que allí se respira,
el mal que oprime,
la libertad que se busca.
Escucha su súplica.
Si no se sienten perdonados, queridos por ti y por nosotros,
si se les niega la esperanza,
están doblemente condenados, encerrados en el brazo de la muerte.
Concédeles a ellos cuanto nos has concedido a nosotros:
la fe en ti y en tu presencia,
el amor a la vida,
la esperanza en un mundo nuevo.
Danos a nosotros y a ellos los medios para buscarte,
para aceptar la espera y para encontrarte.
A ti, Jesús,
Pastor bueno y Señor de nuestras vidas,
Amigo de rostro clemente,
la alabanza pura y grata,
con el Padre y con el Espíritu,
en el tiempo y en la eternidad.
R /.Amén.
Todos:
Padre Nuestro...
¡Oh, que triste y que
afligida fue la Madre
del Unigénito!
