Estamos en una de las épocas no sólo más notables del año, sino más representativa e importante de la vida de Nuestro señor Jesucristo: su nacimiento. En estos momentos es tan significativa la figura de Jesús como la de su madre la Santísima Virgen María. Es aquí cuando se nos revela Jesús como el verdadero Hijo de Dios, concebido en el vientre de María, sin pecado original.
Para nosotros, los cristianos católicos, ésta es una época en la que no debemos perder ni olvidar el veradero sentido de esta fiesta profundamente religiosa, de vital importancia en la historia de la Iglesia.
Sólo hay dos versiones evangélicas del nacimiento de Jesús, la de San Mateo y la de San Lucas, siendo la primera muy escueta, tanto que apenas da detalles del nacimiento. Sin embargo San Lucas profundiza un poco más en ello. Por ello vamos a recordar parte de dicho evangelio.
Del Evangelio de San Lucas
"En aquella época apareció un decreto del emperador Augusto, ordenando que se realizara un censo en todo el mundo.
Este primer censo tuvo lugar cuando Quirino gobernaba la Siria.
Y cada uno iba a inscribirse a su ciudad de origen.
José, que pertenecía a la familia de David, salió de Nazaret, ciudad de Galilea, y se dirigió a Belén de Judea, la ciudad de David, para inscribirse con María, su esposa, que estaba embarazada. Mientras se encontraban en Belén, le llegó el tiempo de ser madre; y María dio a luz a su Hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el albergue.
En esa región acampaban unos pastores, que vigilaban por turno sus rebaños durante la noche.
De pronto, se les apareció el Ángel del Señor y la gloria del Señor los envolvió con su luz. Ellos sintieron un gran temor, pero el Ángel les dijo: "No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor. Y esto les servirá de señal: encontrarán a un niño recién nacido envuelto en pañales y acostado en un pesebre". Y junto con el Ángel, apareció de pronto una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo:"¡Gloria a Dios en las alturas,y en la tierra, paz a los hombres amados por él!"
Después que los ángeles volvieron al cielo, los pastores se decían unos a otros: "Vayamos a Belén, y veamos lo que ha sucedido y que el Señor nos ha anunciado".
Fueron rápidamente y encontraron a María, a José, y al recién nacido acostado en el pesebre.
Al verlo, contaron lo que habían oído decir sobre este niño, y todos los que los escuchaban quedaron admirados de lo que decían los pastores.
Mientras tanto, María conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón.
Y los pastores volvieron, alabando y glorificando a Dios por todo lo que habían visto y oído, conforme al anuncio que habían recibido."
